Image

El juicio de la historia lo alcanzó demasiado pronto. Los caprichos personales y familiares convertidos en actos de gobierno, la corrupción y el despilfarro, motivo de murmuraciones cuando aún despachaba en Los Pinos, le estallaron apenas traspuso la puerta. La catártica carcajada desde su carpa a una sociedad que encaraba las mensuales alzas a la luz, el agua, el pan, la gasolina, el diesel… y el dólar a 57 pesos; ”la corrupción somos todos”, transformó la voz popular el lema gubernamental ”la solución somos todos”…

El de López Portillo fue un sexenio marcado por la petrolización de la economía -se supone que el hidrocarburo nos iba a sacar de pobres-, la crisis de la deuda, la estatización bancaria, la reforma política y la reunión Norte-Sur de jefes de Estado, efectuada en Cancún.

La esposa era una mujer con afanes culturales -tocaba el piano- y para satisfacerlos -con el presupuesto público- consiguió que su marido le creara el Fondo Nacional para Actividades Sociales (Fonapas), órgano autónomo a partir del cual fundó la Escuela Superior de Música y Danza ”Carmen Romano de López Portillo”, con sede en Monterrey, Nuevo León; el conjunto cultural Ollin Yoliztli, que incluía una escuela de música, la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México y el recinto sede de la orquesta.

Los desplantes de una de las hermanas, Margarita -a quien el presidente llamaba ”mi piel; šsi la tocan, me hieren…!”-, eran motivo de tantos comentarios como la esposa. A Magui la hizo directora de Radio, Televisión y Cinematografía (RTC). (lajornada,2013).

Tal como lo señalan las acusaciones mostradas anteriormente este sexenio fue un sexenio que estuvo abrazado de la corrupción en todos los aspectos, ya fuera social, económico o político.

La familia del presidente se apoderó de mucho dinero y poder que circulaba en el país, la hermana del presidente “Margarita” fue uno de sus familiares que llegó a tener más poder politico,económico y social.

Se le acusaba de mandar matar, extorsionar o lastimar a personas que interfirieran en su camino.

El presidente no solo favoreceó a su familia, también a sus amigos, ya que Arturo Durazo amigo de la infancia, lo nombró  Dirección General de Policía y Tránsito del Distrito Federal , y aquí empezó a lo que mas le temen hoy en día los mexicanos, la llamada “mordida”. Este amigo suyo permitió y hasta obligó a sus policias a llevarle una cierta cantidad de la llamada “mordida” para su bienestar.

Este es el caso de un gobierno con despifarro ecónomico gigantesco que llegó a elevar el precio del dollar sobre el peso mexicano de una manera gigantesca.

Sin duda una noticia y una historia que recordar para no volver a cometer los mismos errores.

 

Link: http://www.jornada.unam.mx/2004/02/18/008n1pol.php

Fuente: Jornada

Autor: Carmen Lira Saade

Fecha: 08/abril/2013